domingo, 25 de septiembre de 2011

DE CAMPAMENTO

Que maravilloso es despertar con todos los sonidos que la naturaleza te brinda. Con el trinar de las aves que dan la bienvenida a tan esplendorosa mañana, con el sonido de cada uno de los insectos que rodean la cabaña, y a lo lejos se escucha el repiqueteo de un pájaro carpintero en busca de algún insecto dentro de un tronco. A pesar de que la mañana es un poco fresca me decido a salir de la casita para poder contemplar con mis propios ojos todo el la maravilla que brinda un día en el campo, lejos de la ruidosa y caótica ciudad.
Al contemplar el cielo me doy cuenta de como el sol va saliendo poco a poco prometiendo que será un día de lo más caluroso, pero también agradable. Con mis hermanos decidimos ir a explorar un poco los alrededores, ya que al llegar de noche no pudimos apreciar desde un inicio el lugar, a Santiago le encanto la idea que tuviera cuatro albercas en la cual nadar un rato y tirarse por el tobogán, a mi hermana y a mi nos gusto encontrar unas palapas en donde podíamos tender un camastro y descansar, olvidarnos por un rato de todas las cosas que tenemos pendientes de la escuela. Mis papas y mi tía creo que les agrado la idea de un día sin las tantas responsabilidades y presiones de sus trabajos.

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